ALIMENTACIÓN DEL HOMBRE

ALIMENTACIÓN DEL HOMBRE

Entre los diversos grupos de plantas que viven sobre la Tierra —algas, musgos, helechos, gimnospermas, angiospermas— este último le ha proporcionado al hombre la mayoría de las plantas que usa como base para su alimento, vestido, vivienda, etcétera. Se calcula que la Tierra está habitada por un gran número de plantas. Los números son cálculos aproximados y se distribuyen asi:
algas26 000 especiesmusgos23 000 especieshelechos12 000 especiesgimnospermas 700 especiesangiospermas285 000 especies Como puede verse, estas últimas incluyen casi las dos terceras partes de las plantas de la Tierra. Así, las angiospermas, también conocidas como plantas con flores, no sólo dominan por su número sino que además son las únicas (junto con las gimnospermas) que producen frutos y semillas, los cuales han constituido un alimento vital para el hombre. A pesar del gran número de gimnospermas que hay sobre la Tierra sólo unas 3 000 han sido usadas por el hombre de alguna manera; la mayoría son silvestres y las partes que el hombre necesita son recolectadas de los ambientes donde surgen de manera natural. Por tanto, actualmente la recolección sigue desempeñando un papel fundamental en la vida de muchos pueblos. Sólo unas 200 especies han sido realmente domesticadas en mayor o menor grado, y de éstas sólo 12 o 13 se han vuelto realmente importantes por su uso extensivo o intensivo. De estas últimas, cuatro de las principales especies que son, además, la base de la civilización del hombre, pertenecen a las gramíneas o familia de los pastos. Estas son el trigo, el maíz, el arroz y la caña de azucar. De las tres primeras se usan principalmente las semillas y de la última el tallo de la planta. Las semillas: han desempeñado un papel tan importante en la alimentación del hombre que vale la pena analizarlo con más detalle. Por un lado, han servido como medio de propagación de los cultivos que el hombre requiere. Una vez domesticada una planta, en la mayoría de los casos se recogen las semillas para volverlas a sembrar y tener una producción de esa planta. Un caso especial es la caña de azúcar, la cual se reproduce vegetativamente y el hombre cosecha, quema los restos vegetales que quedaron en la superficie para añadir abono y limpiar el campo y deja que vuelva a rebrotar. Sin embargo, en la mayoría de las plantas que el hombre utiliza para su alimento se usan semillas como en el caso del trigo, maíz, arroz, soya, frijol, lenteja, café, coco, etc. Esto ha creado la necesidad de cosechar y preservar las semillas en buen estado hasta el momento en que se siembren. Una de las facetas más agradables de un viaje es el probar las distintas comidas que cada pueblo o región tiene. Muchas veces sólo cambia el sazón o la forma de preparar un mismo alimento, pero en otras ocasiones se tiene la oportunidad de probar plantas y ammales que no imaginábamos que supieran tan sabrosos. Estas tradiciones culinarias están fuertemente arraigadas en la cultura de cada pueblo y el conocimiento de cómo preparar los alimentos se pasa de generación en generación. Desafortunadamente, la rápida extensión de la cultura occidental y los avances técnicos que conlleva, están haciendo que muchas tradiciones desaparezcan rápidamente. Hoy en día, en las grandes ciudades de México sólo en pocas casas se prepara salsa picosa en molcajete; generalmente, si bien nos va, se hace en la licuadora o lo más común es que se abra una lata o frasco y se sirva al instante. La colonización cultural no sólo implica una modificación de sabores, sazones, sino lo que es más importante, muchas veces los ingredientes básicos cambian. La tradición alimenticia de EUA y Europa Occidental se basa en un alto porcentaje de alimentos de origen animal (carne, lácteos, etc.). Según datos proporcionados por la FAO, la contribución porcentual de proteína diaria per capita de productos vegetales es de 41.4%, mientras que la de productos animales es de 58.6%. En cambio, en la mayoría de los países del resto de América, Asia y África las dietas se basan en productos de origen vegetal. Así, este organismo da los siguientes datos para países asiáticos: entre 79.3 y 85.4% de proteínas proviene de productos vegetales y sólo entre 14.6 y 20.7% de productos de origen animal. Como puede verse, el predominio cada vez mayor de la cultura occidental está afectando también el tipo de alimentación de los pueblos, ya que se han inclinado los gustos y modas por una dieta con mayor número de productos animales y se han modificado muchos de los sistemas de producción y por tanto de organización social, cultural y económica.