EDAD DE LAS SEMILLAS

EDAD DE LAS SEMILLAS

NINGUNA especie vive indefinidamente. Cada especie de plantas y animales vive sólo durante un lapso característico a esa especie, puede alargarse, hasta cierto punto, al prevenir y eliminar o curar enfermedades. Estos intervalos son muy variables, tanto entre plantas como en animales. Por dar algunos ejemplos, entre los reptiles registrados, la iguana vive 25 años y el cocodrilo 50; entre las aves, el colibrí vive 10 años, la gaviota 30, el águila 40, el perico 50 y el cóndor 60. Entre los mamíferos las cifras son similares: el murciélago 20, el orangután 30-40, el camello hasta 45, el delfín entre 25 y 50, según la especie; la ballena 50 y el elefante 60. El mayor periodo de vida registrado con certeza fue el de un reptil, la tortuga negra de Seychelles que vivió durante 152 años. Actualmente se le considera una especie extinta. Entre las especies vegetales se han registrado edades hasta de varias centenas de años. Así, entre los árboles de bosques templados, Acer rubrum alcanza los 110 años, Pinus australis 225, Acer saccharum y Picea rubens 225, Tsuga canadensis 350, Abies procera 400, Taxodium distichum 600, Sequoia sempervirens 1 000, Sequoiadendron giganteum 2 500 y Pinus aristata 3 000 años. La historia y los informes con que se cuenta de la vida del hombre en otras épocas indican que el periodo medio de vida se fue incrementando muy lentamente. En la edad media un hombre de 30-40 años ya tenía altas probabilidades de morir. Pocos individuos sobrepasaban esa media. Los conocimientos médicos actuales y la prevención y cura de enfermedades han permitido aumentar ese límite. Sin embargo, es en este siglo cuando se da un brinco en el que la edad media de un ser humano oscila entre los 50-60 años. En la naturaleza los intervalos de vida de los distintos organismos son muy variables. A las semillas les sucede lo mismo. Sólo viven, y por lo tanto son capaces de germinar (ser viables) durante un periodo determinado que varía para cada especie. Sin embargo, tenemos que diferenciar entre la longevidad fisiológica y la ecológica, o sea aquella que se da en condiciones naturales. Fisiológicamente es posible conservar los tejidos y estructuras, así como las capacidades funcionales de los mismos bajo condiciones artificiales controladas. Ello permite incrementar los intervalos de tiempo durante los cuales las semillas permanecen viables. Para ello, el hombre ha desarrollado técnicas de protección para semillas de daños causados por patógenos y parásitos; así su metabolismo disminuye de modo que casi no hayactividad celular. Sin embargo, en el momento en que las semillas interactúan con su medio ambiente natural, están sujetas a ser parasitadas y depredadas, aunque por otro lado, quizá encuentren las condiciones que promuevan su germinación e imbibición, pudiendo iniciar una intensa actividad metabólica. Los organismos latentes, entre ellos las semillas y las esporas, son muy resistentes a las condiciones ambientales adversas como bajas temperaturas, ataques microbianos y aun irradiación.