EVASIÓN EN EL TIEMPO

EVASIÓN EN EL TIEMPO

Otros tipos de mecanismos para evitar la depredación comprenden tácticas de evasión, como la de modificar el periodo de floración para escapar al depredador. Frecuentemente, la época de mayor presencia de flores coincide con el máximo de polinizadores, ya que la planta también debe asegurar que sus flores sean fecundadas y que se inicie la formación de frutos y semillas. Para modificar la época de floración tendrá entonces que contar con abundantes polinizadores, pero también evitar la presencia de un pico de depredadores. El escape en el tiempo puede darse en una escala estacional o anual. En el primer caso la depredación constituye una fuerza de selección importante que desplaza la época de reproducción y maduración de semillas. Las vainas de Astragalus cibarius y Astragalus utahensis sufren una destrucción de 44 y 27% respectivamente para mediados de junio. Sin embargo, para mediados de julio la depredación aumenta a 99 y 73% respectivamente. Ambas especies florecen, forman semillas y las dispersan antes que el resto de las especies con las cuales conviven, aunque a veces haya mortandad por las heladas tardías. Esto hace suponer que la depredación es un factor importante que hace que la época de reproducción para estas dos especies se mantenga a principios de año. La idea de la evasión anual de la depredación en el tiempo ha sido desarrollada por D. Janzen con el nombre de saciedad de los depredadores. Entre los forestales ya existían numerosas observaciones que indicaban que cuando la producción de semillas era muy alta, la depredación disminuía. Una planta puede reducir el daño causado por un depredador especialista produciendo enormes cosechas de semillas a intervalos de tiempo largos o irregulares, con una mínima o nula producción de semillas entre cosechas. El periodo entre épocas de fructificación debe ser mayor que el tiempo que perdura la población del depredador. Esta táctica funciona cuando el depredador, por ser un especialista, no encuentra otro alimento y cuando los individuos de la especie fructifican sincrónicamente, o sea al mismo tiempo. Se ha visto que numerosos árboles producen durante un año una gran cantidad de frutos y luego pasan dos o tres años en que no fructifican (Figura X.1). Esto hace que en un año los insectos tengan abundante alimento y se sacien, dejando un porcentaje de las semillas sin depredar y que en los siguientes dos o tres años mueran por inanición. A la siguiente temporada de fructificación, el ciclo se inicia con una población pequeña de insectos que no crece lo suficientemente rápido como para hacer uso de todos los frutos presentes. Para algunas especies de
árboles como Pinus albicaulis se considera que la regeneración de la población, o sea el establecimiento de nuevos individuos de pino, sólo se produce en los años en que hay una producción alta de semillas. Los años en que no hay fructificación o es escasa también le permiten al árbol acumular recursos para el año de cosecha grande. Este es un mecanismo frecuente en árboles de zonas templadas. Figura X.1. Fructificación de diez especies de árboles de Australia durante un periodo de 10 años. El tamaño del circulo indica el porcentaje de frutos producidos con respecto al valor obtenido en la mejor cosecha. Puede verse que sólo la Eremophila fraseri mantuvo siempre alta producción; el resto tiene un comportamiento heterogeneo que permite espaciar las cosechas y que va desde la producción de una baja cantidad de frutos hasta la ausencia total (tomado de Davies, 1976). Comparando la fenología y comportamiento de poblaciones de Hymenaea courbaril en Costa Rica y Puerto Rico, se encontró que las poblaciones en el continente eran fuertemente depredadas por el insecto Rhinochenus, el cual no está presente en la isla. Por tanto, las poblaciones de esta planta en la isla de Puerto Rico producen vainas más suaves, con menos resina, con menor cantidad de semillas y fructifican anualmente desde jóvenes. En cambio, las poblaciones de Costa Rica tienen vainas duras, su reproducción se inicia más tarde en el ciclo de vida de la planta y fructifican cada 3 a 5 años, aunque no de manera totalmente sincrónica.