LAS SEMILLAS COMO SISTEMAS CON BAJO CONTENIDO DE AGUA
Las células de plantas y animales tienen un alto contenido de agua. En los seres vivos este contenido de agua oscila entre 65 y 96% del contenido total de sustancias, o sea que es el compuesto más abundante. Una de sus propiedades más importantes es la de ser un solvente universal, lo cual significa que un alto numero de sustancias es capaz de disolverse mejor en el agua que en cualquier otro líquido. Así, muchas de las reacciones que tienen lugar en los organismos vivos se llevan a cabo en presencia del agua. Otra de sus propiedades importantes es la de ser un compuesto relativamente estable, es decir, que participa en muchas reacciones químicas intercelulares, sin alterarse ante la acción de enzimas específicas. El agua es fundamental en la vida de plantas y animales. El tejido de una planta, cuando ésta crece activamente, contiene entre 80 y 90% de agua y una de las principales funciones de la raíz es justamente la de captar agua. Cuando baja el contenido de humedad de las células, se alteran los procesos normales de éstas. La actividad enzimática se detiene debido a que la difusión de sustancias y productos se hace difícil. Cuando los tejidos se van secando al perder agua, cambia el estado físico del agua restante. Cuando hay agua libre presente, el citoplasma está en estado de solución y la difusión y actividad enzimática se desarrollan normalmente. Al perderse agua, los coloides celulares entran en una fase de gel en la cual no existe la difusión ni el transporte. Si se pierde aún más agua, sólo queda la que está físicamente adsorbida en las sustancias coloidales. Por tanto, aunque haya agua presente, ésta se encuentra inmóvil, firmemente unida a las macromoléculas y por tanto, es poco probable que se dé la difusión. De esta manera desaparece la actividad enzimática y con ella el metabolismo normal.
Una de las características más sobresalientes de las semillas es su capacidad para tolerar la desecación. En general las semillas contienen una humedad mucho menor que la de otras células de la planta (4-16% contra 65-90%). Además, muchas semillas toleran una deshidratación aún mayor, lo cual ayuda a almacenarlas. Sin embargo, la mayoría de las semillas de árboles tropicales no toleran la desecación, por lo cual resulta difícil su almacenamiento. Hay otros organismos que son capaces de tolerar fuertes desecaciones. Entre ellos está el polen, las esporas y algunos miembros de los distintos grupos animales. Cuando el nivel de hidratación es muy bajo, el metabolismo se detiene y no se aprecia ningún signo de vida. Un pequeño incremento en la cantidad de agua permite reiniciar muchas de las funciones y actividades características de los seres vivos.










