PRUEBAS DE VIABILIDAD

PRUEBAS DE VIABILIDAD

La determinación detallada y segura del estado de las semillas y la extrapolación de esa información para manejar probabilidades de germinación, viabilidad, etc., constituyen una preocupación importante. En cuanto a las semillas agrícolas se han desarrollado técnicas complejas y reglas universales para comparar respuestas de distintas variedades y especies (Justice, 1972). Se han creado asociaciones internacionales con publicaciones periódicas para fomentar la comunicación entre los interesados en la tecnología de las semillas. Ellas son: Proceedings of the Association of Official Seed Analysts (de EUA y Canadá) y Proceedings of the International Seed Testing Association. El primer laboratorio para análisis de semillas lo estableció F. Nobbe en Tharandt, Alemania, en el año de 1869. Para 1970 ya había 70 laboratorios gubernamentales en EUA y Canadá y más de 150 en el resto de los países miembros de la Asociación Internacional. Entre las pruebas más importantes que se han desarrollado y que tienen aplicación en la ecología de las semillas están las pruebas de viabilidad. Frecuentemente, las semillas que se colectan en el campo presentan algún tipo de latencia y no germinan aun estando bajo condiciones adecuadas de luz, temperatura y humedad. Por tanto es necesario recurrir a pruebas de viabilidad que permitan saber si la semilla está viva o no. Son dos las pruebas más utilizadas: 1) Prueba de tetrazolio. Es una prueba bioquímica en la que las células vivas se tiñen al entrar en contacto con el tetrazolio ya que sobreviene la reducción de la función presente (sales de tetrazolio u otros compuestos derivados). Las enzimas de la deshidrogenasa presentes en las células vivas reducen el tetrazolio incoloro tornándolo en un compuesto rojo insoluble en el agua. Cuando la semilla se tiñe completamente, está viva; cuando queda incolora, está muerta. Cuando solamente se tiñen algunas partes, se presentan problemas de interpretación ya que cada especie tiene patrones particulares. 2) Extracción del embrión. En este método se extrae el embrión de la semilla, se coloca en recipientes especiales de vidrio, esterilizados y sobre papel húmedo, a una temperatura tibia y con luz. Bajo estas condiciones no debe haber impedimentos para que el embrión germine. Sin embargo, no siempre es fácil realizar esta extracción, sobre todo en semillas pequeñas.