SEMILLAS EN HUERTOS Y MERCADOS

SEMILLAS EN HUERTOS Y MERCADOS

En México, al igual que en otros países donde existen grupos indígenas con una larga tradición agrícola y de uso de los recursos naturales de su medio ambiente, hay un gran conocimiento de las plantas y animales que ahí existen, de cómo usarlos y de cómo conservarlos. Javier Caballero, etnobotánico mexicano dedicado al estudio del conocimiento que estos grupos indígenas tienen del medio ambiente, indica que los tarahumaras de Chihuahua reconocen, nombran y utilizan 398 especies de las 1 000 especies registradas de la zona. En el caso de los seris de Sonora, conocen 516 de un total de 2 703; para los nahuas de Veracruz, las cifras ascienden a 1597 de 8 500; para los purépechas de Michoacán, el conocimiento cubre casi la mitad, 230 de 500 especies; entre los mayas de Yucatán, se conocen y usan 909 de las 1 936 especies de la región y los tzeltales de Chiapas usan 1 040 de las 10 000 que ahí se han registrado. Estos datos hablan de la gran cantidad de especies vegetales que existe en las regiones donde habitan estos grupos indígenas, así como del conocimiento que tienen de sus recursos. Si se recuerda que han sido sólo unas cuantas especies las que el hombre ha podido domesticar y hacer producir granos en suficiente cantidad para que sirvan de alimento y fundamento a las distintas culturas del hombre, los datos arriba presentados dan una idea de la diversidad de recursos que el hombre puede aprovechar si sabe conservar su ambiente. Estos recursos no sólo son una fuente potencial de nuevos alimentos y productos, pues también desempeñan un papel importante en la diversidad de facetas que el hombre requiere para vivir. Aquí valdría la pena hacer un paréntesis para considerar la importancia que la diversidad tiene para el ser humano y el papel que desempeña dentro de su desarrollo. Hacia donde veamos, el hombre siempre busca la variedad en todo lo que le rodea. Así, en aspectos materiales, varía la comida del desayuno, almuerzo y cena; rara vez nos gusta comer lo mismo dos días seguidos. Vamos a un restorán a probar platillos o ingredientes nuevos. Buscamos vestirnos con algo a la moda, pero diferente de nuestro vecino; la casa la arreglamos a nuestro gusto particular. Las diversiones son variadas y cada semana buscamos hacer algo distinto. Las vacaciones también: a veces una ciudad, otras la playa o la montaña. Para mascotas nos gustan diferentes animales y así se han desarrollado una infinidad de razas de perros y gatos. Uno de los problemas de nuestra sociedad industrializada son las repercusiones en la salud mental que trae consigo un trabajo rutinario. En fin, la diversidad, incluyendo la biológica, es una necesidad del ser humano. Como ejemplo de ello vale la pena sumergirse en la diversidad cultural de México que ilustra la novela de Sara Sefchovich Demasiado amor. Volviendo a nuestro tema, en los huertos familiares y campos aledaños de la zona rural de México se cultiva gran cantidad de plantas, con numerosos usos domésticos, y entre ellas se han registrado más de cien especies cuyas semillas son usadas frecuentemente. Están múltiples especies de leguminosas, familia cuyas especies silvestres producen gran cantidad de semillas que el hombre utiliza. Entre los géneros más importantes que producen semillas comestibles están Caesalpinia, Canavalia, Crotalaria, Enterolobium, Inga, Leucaena, Lysiloma, Phaseolus, Pithecellobium, Prosopis, Senna, Vigna, etc. Dentro de otras familias también existen géneros que producen semillas comestibles o con algún otro tipo de uso (Amaranthus, Chenopodium, Plantago, Brosimum, Momordica, Charantia, Simondsia, Setaria, Brassica, Pachycereus, Guazuma, Hibiscus, etc.). Estas especies no se cultivan propiamente; muchas de ellas crecen silvestres y simplemente se dejan crecer para luego recolectar las semillas o partes de la planta que se vayan a usar. Algunas veces el hombre ayuda a su crecimiento pues limpia los alrededores, los riega en un principio o los desparasita.
Tabla XI.1. Número de especies de plantas silvestres y semicultivadas que se utilizan en la alimentación tradicional en tres poblaciones indígenas de México (tomado de Caballero, 1986). Mixtecos de laNahuas de laNahuas delTipo deMontaña deSierra Madresur dealimentosGuerreroOrientalPuebla Verduras513214 Frutas172117 Raíces y tubérculos851 Granos y semillas1323 Bebidas2 3 Condimentos331 Las semillas provenientes de este tipo de plantas forman parte de la dieta de muchas zonas de México, añadiendo variedad a los productos alimenticios. Esto se ve claramente en los datos de J. Caballero que se muestran en la tabla XI.1, donde aparece el número de especies de plantas silvestres y semicultivadas utilizadas en la alimentación tradicional de tres poblaciones indígenas de México. El número de especies varía por región, así como el peso que tienen las distintas partes de las plantas. Sin embargo, lo más interesante es la diversidad de alimentos que se usan. Gracias a los complementos, la dieta es más rica en sustancias que el cuerpo requiere, además de que permite que se aprovechen estacionalmente los recursos disponibles. Es interesante el cuadro alimenticio que encontraron Viveros y Casas en un trabajo desarrollado en la Montaña de Guerrero (Figura XI.5). Ahí la recolección de plantas silvestres y semicultivadas constituye un complemento dietético del maíz, frijol, chile y calabaza principalmente. Los productos de origen animal son muy limitados durante todo el año. Durante la época de lluvias se colectan abundantes quelites, frutos y condimentos, los cuales se complementan con la caza y la pesca. En cambio, durante el resto del año las raíces y semillas desempeñan un papel importante como complemento dietético.
Figura XI.5. Disponibilidad temporal de los recursos vegetales usados para la alimentación entre los indios mixtecos de Guerrero, México. Los números representan 1. Maíz, 2. Frijol, 3. Chile, 4. Calabaza, 5. Huevo, 6. Carne, 7. Quelites, 8. Frutos, 9. Raíces, 10. Semillas, 11. Condimentos y 12 caza y pesca. Algunos recursos están presentes todo el año mientras que otros son temporales (tomado de Viveros y Casas, 1985). En los mercados de México se venden numerosos granos y semillas; la mayoría en grandes cantidades. Son básicamente para uso comestible como los que ya se han descrito. Entre ellos está el maíz, el arroz, la lenteja, el garbanzo, etcétera. Sin embargo, muchas otras semillas se venden en menores cantidades y tienen numerosos usos. Por ejemplo, en los puestos de herbolaria donde se venden distintas partes de plantas para usos medicinales se pueden encontrar semillas de Bixa orellana, de la familia de las bixáceas, que se usan en la cura del sarampión; semillas del llamado zapote o cabello (Licania platypus, de la familia de las crisobalanáceas), que se usan en el tratamiento de la diarrea; semillas de Jatropha curcas de la familia de las euforbiáceas, que se usan como laxante; semillas del aguacate oloroso (Persea americana, familia de las lauráceas), que se usan para el susto; semillas del colorín (Erythrina caribaea, de la familia de las leguminosas) que se usan para el incordio; semillas del algodón (Gossypium hirsutum de la familia de las malváceas) que se usan como antiviperino y para el espanto; semillas de ajonjolí (Sesamum oriental, de la familia de las pedaliáceas) que se usan para el mal de boca y como polactógeno. Se podrían citar otros muchos datos para los distintos grupos étnicos de México, pero éstos son suficientes para tener una idea de la riqueza de usos que tienen muchas de estas especies.





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